Hace ya casi dos años que en mi antigua morada decidí crear un rincón extraño aunque a la larga descubrí que útil. Le llame la papelera de los malos recuerdos. Después de visitar a muchas personas, y justo en un momento personal algo negativo, vi que casi todos nos quejábamos de algo, en lugar de contar las anécdotas divertidas del día y decidí darle la vuelta a la tortilla y sacar la parte positiva. Por más que nos comiéramos el coco no íbamos a solucionar nada, así que al menos intentaremos salir a la calle con una sonrisa.

La finalidad de este rinconcito, no es otra que la dejar todo aquello que te pueda agobiar en algún momento, y olvidarlo para después soltar una gran carcajada y seguir adelante con las cosas importantes. Aunque cuando la cree me pareció una idea surrealista y más bien utópica, la verdad es que hoy sigue teniendo vida. La gente sigue entrando a escondidas a tirar lo que más rabia les da, y salen con su sonrisa. Desde aqui os invito a seguir con esta especie de locura y comprobar si escribir unas líneas soltando las ideas que te aturden puede ayudarte a que hoy termines el día con mejor cara.

Sigo dejando un abrazo cálido para todo aquel que necesite un pequeño empujón para soltarse, que ya en su origen parece que fue de utilidad.

¡Siendo de dos una tristeza, ya no es tristeza, es alegría!

Francisco Villaespesa