Ahorrando energía

Yo entiendo que con todo el tema del ahorro energético tenemos que crear pequeños inventos para luchar contra los descuidos que todos tenemos. Uno de los más prácticos son los temporizadores de los baños públicos, para que al abandonar el servicio no dejemos la luz encendidas durante horas inútilmente. Hasta aquí todo correcto, pero hoy he vivido una de esas experiencias que me hacen replantearme tantas cosas. Quien decide cuanto tiempo debemos pasar en el baño antes de que se apague la luz??

Resulta curioso que jamás de tiempo de hacer el uso adecuado en la franja programada. Y es que claro, entiendo que no todos tenemos las mismas necesidades, por lo que determinar el intervalo exacto tiene que ser algo complicado… Tenemos que analizar el tiempo medio que puede costar mear (iba a poner miccionar, por aquello del buen gusto, pero después de la foto de la portada, mejor lo dejamos mas coloquial no??) a un, digamos “tipo normal”…. pero una cosa esta clara, el que lo programa, o es de los muchos que no se lavan al terminar, o mea muchas veces al día, porque da igual lo elegante que sea el local que en el mejor de los casos si consigues terminar de mear con la luz encendida, cuando tienes las manos bajo el grifo se apaga siempre, y por supuesto te planteas si deberías pulsar el interruptor de nuevo con las manos mojadas, o secártelas primero… la única parte positiva es que la mayoría de las veces entra alguien en ese preciso momento, y la enciende mientras te mira como preguntandose que coño haces lavándote las manos a oscuras, como si no supiera que en breves momentos él se va a ver en la misma situación…

Pero el tipo listo no contento con fastidiarnos con esto, cuando vio que al entran en el aseo para hacer de vientre (ups, cagar perdón!!!) el problema aumentaba pero se resolvía fácil, porque el espacio suele ser tan reducido que normalmente es fácil encenderla de nuevo, y decidió inventar el sensor de movimiento. Este pequeño aparato desde mi humilde opinión deberia limitarse a servicios de seguridad. Para que me entendáis…. uno entra en el baño de un restaurante por ejemplo, y convencido va hacia uno de los cuartitos para poder relajarse, y empiezan los problemas. A pesar de abrir la puerta para entrar, hasta que no estamos buscando el interruptor no nos detecta el apartito, por lo que se te queda cara de bobo mientras miras hacia el techo o a algún rincón buscándolo, para tenerlo localizado. Nos acomodamos, y como estamos en un lugar público lógicamente, intentamos perder el menor tiempo posible (ya habrá ocasión de recrearse en casa…) pero es imposible… siempre se apaga antes de terminar. Como tenemos el sensor localizado creemos que con un movimiento de cintura, sin salirnos de nuestro trono por supuesto, se va a encender, pero el muy jodio, no hace caso, por lo que empiezas a mover los brazos con la esperanza de que eso funcione, pero hasta que no te levantas un poquito en esa posición tan ridícula de tener los pantalones en los tobillos, y mantener ese ángulo como si siguiéramos sentados, no vuelve la puñetera luz, que por supuesto vuelve a apagarse justo cuando estamos cogiendo un poco de papel para limpiarnos, aunque en ese momento ya no es tanto problema porque ya sabemos cómo debemos colocarnos para recuperarla, con la ventaja de situarnos en una cómoda posición de limpieza….

En fin, que ahorramos mucha luz y encima nos lo pasamos bomba, así que tampoco nos vamos a quejar… he llegado a creer que esta pueda ser la explicación a la huida de las mujeres al baño siempre en compañia, como ellas son tan previsoras, se llevan a la amiga que no deja de moverse mientras ellas hacen lo que proceda sin ninguno de estos contratiempos, aunque ellas empezaron a ir acompañadas antes de que aparecieran estos aparatos, por lo que seguramente el enigma seguirá sin resolverse mucho tiempo.